11.29.2013

CASANDRA

Caminaba entre las tumbas del cementerio de aquella aldea, aquella mujer fría y calculadora, sin saber lo que buscaba con exactitud; parecía estar perdida, sola caminaba entre las lapidas creyendo que tal vez podría encontrar una señal, alguna pista de lo que en realidad pasaba en aquella aldea. Sin saber porque miro hacia la casa en la colina de la entrada, le extraño que a plena luz del día estuvieran cerradas las cortinas de aquella casa, le pareció incluso que estaba abandonada y que ahí no vivía ningún hombre.
De pronto se vio interrumpida por el sonido de unos pasos aproximándose a ella, se volvió hacia donde venía el sonido y descubrió que un hombre se acercaba a ella, era el guarda tumbas que al instante le pregunto.
– ¿Se le ofrece algo señorita? –.
–No, en realidad estoy buscando pistas. –le dijo Casandra.
– ¿Pistas? –pregunto el hombre nuevamente.
–Sí, pistas… Cualquier cosa que pueda averiguar sobre la mujer que atormenta a esta aldea. –contesto Casandra un tanto dudosa.
–Pues si está usted buscando pistas señorita, está en el lugar equivocado. –dijo el guarda tumbas al fin.
– ¿Qué quiere decir con eso? ­–pregunto Casandra algo obstinada.
–Pues que está usted perdiendo su tiempo, porque ella jamás ha venido por aquí; la he visto pasar cerca de la entrada, pero nunca ha entrado, no creo que aquí haya algo de lo que se pueda alimentar.
– ¿Cómo está usted tan seguro de ello? si está usted aquí. –volvió a preguntar Casandra.
–Pues yo no le tengo miedo, siempre he trabajado en esto y cuando yo vivía al sur de Transilvania nunca me atacaron los vampiros y siempre los vi pasar cerca, ellos me veían pero tampoco se me acercaban, así que creo que es igual, estoy tan acostumbrado a la noche que hasta creo que a ella le parezco poco interesante –.
–Y usted ¿Qué cree acerca de que el hombre que vive en aquella casa es el responsable? –pregunto nuevamente aquella chica al hombre con quien charlaba.
–Pues yo no le puedo contestar eso señorita porque hasta donde yo sé, ese hombre es muy devoto a la iglesia, o ¿usted cree que un hombre así pueda dedicarse a algo tan malévolo como la brujería? –dijo el guarda tumbas a su acompañante.
–Le sorprendería todo lo que hemos visto –.

Y sin más nada que decir Casandra se alejó de allí, miro hacia la casa que parecía estar abandonada y nuevamente comenzó a pensar en la posibilidad de que esa casa fuera el lugar donde tenían que buscarla, era como si estuviera segura de que ahí la encontrarían, pero decidió esperar a reunirse con sus compañeros antes de hacer algo que le pudiera costar caro.

11.07.2013

EZEQUIEL

Entro es una taberna el guerrero apuesto, rompe-corazones que a donde quiera que iba las chicas suspiraban por él, entro a refrescarse un poco ya que el calor de aquel día parecía insoportable; pidió una cerveza al tabernero y se sentó en la barra, mientras bebía el tabernero se acercó y le pregunto qué era lo que buscaba en sí.
–Estamos tratando de averiguar qué es lo que provoca la ira de aquella mujer. –Se vio interrumpido por tabernero.
­– ¡Eso es una bestia del mismo infierno, no una mujer!
–Creo que ­está exagerando un poco, aun no estamos seguros de lo que sea pero tiene la silueta de una mujer y es mejor llamarla así ¿no le parece? –replico Ezequiel.
–Pues a mí no me parece que sea una mujer, sostengo que es una bestia y nadie me sacara de esa idea ­–gruño el tabernero.
–En fin, me gustaría saber un poco acerca de esta criatura, todo lo que pudiera decirme conforme a lo que ha visto o escuchado –.
–Pues la verdad es que llevo viviendo en este lugar desde hace cuarenta años y nunca había pasado nada así hasta hace unos diez años sino mal recuerdo, simplemente una noche llego esa bestia, aún recuerdo que la primera vez que supimos que esa cosa existía fue cuando asesino a la hija del panadero cuando salía de la librería, desde entonces la gente vive con miedo –.
–Y ¿nadie ha intentado detenerla antes? –pregunto Ezequiel.
–A esa bestia del demonio la han intentado desparecer grandes sacerdotes incluso el Papa en persona a quien por cierto dejo gravemente herido, el resto ha muerto de una forma atroz, han venido alquimistas y grandes caza recompensas de todo el mundo, pero ninguno ha tenido éxito, ¿Por qué crees que ustedes podrán detenerla? ­–.
–No solo lo creo, estoy completamente seguro de ello, somos los mejores en lo que hacemos y hallaremos la forma de lograrlo –. Dijo seguro de lo que decía ­– ¿Alguna idea de dónde proviene?
–Al contrario de lo que dice el sacerdote, yo estoy casi seguro de que esa cosa es manipulada por el hombre que vive en la casa de la colina a la entrada de la aldea. –Dijo el tabernero refunfuñando.
– ¿Podrías decirme algo más de ese hombre?, tal vez nos  sirva –.
–Recuero que llego una noche, vino directo a la taberna y parecía muy distraído, como ido, era como un muerto decrepito; se veía algo ansioso y traía consigo un montón de valijas viejas y una canasta con un bulto, muchos decían que era un bebé, otros que era algún animal, recuerdo que dijo que venía buscando un lugar donde alojarse o bien donde poder vivir, la casa que ocupo estaba abandonada en ese entonces y nadie se opuso a que él la ocupara, y aunque trabajaba de forma honrada y honesta, nadie supo cómo fue que consiguió arreglar esa casa tan rápido si era un simple campesino, muchos dicen que su esposa murió hace mucho tiempo en la masacre que ordeno el actual Rey Darío cuando quería exterminar a la princesa Rebeca y que después él en su desesperación mato a su propio bebé y que el bulto que traía era el cadáver de aquella inocente criatura–.
– ¿Qué hay de esa teoría que dicen que esa mujer es la princesa que murió? –.
–Pues a mí no me consta, esa criatura no es una mujer y menos el fantasma de una princesa, aunque no esté seguro de si la princesa murió o no –.

Y agradeciendo al tabernero Ezequiel decidió salir de allí a seguir buscando pistas que pudiesen servirle, sin quitar la posibilidad de que realmente aquel hombre de la casa en la colina fuera el responsable de esas extrañas apariciones.

10.31.2013

CONRADO

Se quedó en la iglesia el sacerdote, quien esperaba encontrar algo en compañía del hombre que dirigía aquella iglesia, platicaron por horas sobre la chica que parecía alimentarse de sombras.
– ¿Hace cuánto que viven en compañía de esa criatura? –pregunto Conrado
–Hace unos ocho o nueve años aproximadamente –contesto el sacerdote a cargo de aquella aldea
– ¡Ósea que esa mujer lleva asesinando personas desde hace tantos años y no han intentado nada! –exclamo Conrado un tanto molesto
–Claro que lo hemos intentado, pero esta comunidad ya ha perdido a tantos pastores que no quisieron que yo lo hiciera, luego de un intento fallido de mi parte los aldeanos no quisieron que yo lo volviera a intentar –continuo el sacerdote de la iglesia –Aquella vez pude darme cuenta de que no era un demonio cualquiera, de hecho, no estaba seguro de que fuese un demonio, pero su ira era tan grande, también pude darme cuenta de que no era exactamente una mujer, más bien era como la sombra de una mujer ya que no proyecta sombra alguna y tampoco parece poseer un cuerpo, es extraño pero; eso es lo que pude ver. ­–dijo finalmente aquel hombre.
–Entonces, quiere usted decir que esa cosa no es más que una simple sombra ­–dijo Conrado pensativo. ¿Sería posible que esa fuera una pista clave para poder vencer a aquella criatura nocturna?
–Es posible, aunque no me atrevo a afirmar nada Conrado ­–volvió a decir el sacerdote.
–Pero hay algo que aun no entiendo, ¿Por qué no asesina a diario? ¿Por qué no tiene una frecuencia de asesinatos exacta? hemos enfrentado a otras bestias y todas tienen un patrón, por ejemplo los vampiros cazan una o dos meses al mes para alimentarse y los hombres lobo cazan solamente en luna llena, pero ella no es así según entiendo alguna idea de ¿Por qué?­ –pregunto Conrado
–A decir verdad, no lo sé – dijo un tanto decepcionado el sacerdote.
–y, ¿alguna idea de donde pueda esconderse aquella criatura? ­–volvió a preguntar Conrado
–No, algunos dicen que el cementerio, otros que de las colinas del lado norte, y otros que proviene de las afueras de la aldea, pero nadie está seguro. – dijo nuevamente el sacerdote.
­–Escuche que puede ser de la casa que está en la colina de la entrada ¿Qué hay de ella? –pregunto Conrado otra vez.
–Muchos dicen que Maurice es un hechicero, pero un hombre como él no sería capaz de ello, siempre viene a la iglesia y aunque es un hombre poco social, no es más que víctima de su propia desgracia, quedo viudo hace unos treinta años calculo y desde entonces parece que no está interesado en nadie más, creo que amaba verdaderamente a su esposa. Aunque debo decir que no viene por aquí hace algunos días, he pensado en ir a verlo; tal vez esté enfermo. ­
Y sin más nada que decir, Conrado pensaba en cómo encontrar el escondite de aquella mujer que salía todas las noches a pasear y a atormentar a las personas cuando se vio interrumpido por el sacerdote de la aldea.
–Ahora que lo recuerdo, tengo algunos escritos con fechas de los asesinatos pensando en que pudiera encontrar la razón por la que esta mujer asesina, tal vez te sirvan.
Y aceptando Conrado fue en compañía de su colega a la biblioteca privada de la iglesia, esperando poder analizar los escritos.

10.26.2013

ENTRE LA DUDA Y LA CERTEZA

La mañana se levantaba con el miedo a flor de piel, la mujer de las sombras había asesinado a otro inocente y nadie sabía cómo detenerla. En los jardines de la iglesia se encontraban los cuatro exorcistas tratando de resolver el misterio, estaban seguros de que lo que habían visto no era nada parecido a lo que antes habían enfrentado, tenían ante ellos a una mujer que no parecía ser humana, pero tampoco era un fantasma, no era un demonio y tampoco era una ilusión, era algo aún más aterrador, ninguno podía decir con exactitud lo que era y por primera vez tenían dudas y miedo, pues aunque ya habían enfrentado a cientos de criaturas extrañas nunca se habían sentido tan inseguros…
–Aun no puedo creer que lo que paso– dijo Casandra desconcertada –Aquella criatura era una mujer pero, ¿Qué clase de mujer? ¿Qué clase de criatura asesina a otros de una manera tan cruel? –.
–No estoy seguro de lo que esa cosa era, pero sí sé que será difícil vencerla– replico Leonard
–Y, ¿Cuál es el plan? –Preguntó Conrado, –Nos han dicho que las biblias no le hacen nada–.
­–Yo propongo que ataquemos directo, que la enfrentemos y acabemos con ella –dijo Ezequiel –Creo que eso es mucho más efectivo–.
–Suenas algo desesperado Ezequiel ­–dijo Casandra.
–Tranquilícense –replico Conrado tenemos que tener un plan y tenemos que conocer con que estamos tratando a fondo.
–Nos han dado varias versiones y todas coinciden, pero no nos llevan a nada concreto, ¿Cómo esperan que hagamos un buen plan? –dijo Casandra defendiendo su punto de vista.
–Pero aun así debemos estudiar más a esta criatura –interrumpió Leonard
­– ¿Y esperar a que mueran más inocentes? ­–volvió a escucharse a Casandra. – ¡No estoy de acuerdo! debemos actuar cuanto antes de ser posible esta misma noche–.
­–Entonces, ¿Qué sugieres? –pregunto Ezequiel un tanto molesto por la actitud de su compañera.
Sin más que decir, todos guardaron silencio hasta que los cuatro acordaron separarse e ir a investigar por su cuenta algo que los llevara a comprender mejor a la criatura a la que se tenían que enfrentar, acordaron reunirse con toda la información que pudieran recolectar y sus respectivas armas unas horas antes de que anocheciera para llevar a cabo un plan y atacar a la misteriosa y hermosa bestia.

10.17.2013

EL PRIMER ENCUENTRO CON LA DAMA DE LAS SOMBRAS

La noche caía sobre aquella pequeña población que aún no estaba segura de si debían confiar en aquellos que habían llegado horas atrás.
Se encontraban en una taberna escuchando lo que la gente pudiera decir sobre aquella criatura de las sombras, primero se oyó hablar al dueño de la taberna, quien dijo que era una bestia horrible, que parecía más la hija del diablo que el fantasma de la princesa, otros decían que ni siquiera era mujer, que era una abominación de la noche, pero las palabras más fieles fueron las del campanero quien muchas veces la había encontrado en la madrugada cuando repicaba para la misa de la mañana y este dijo:
­–Estoy seguro de que esa cosa no es un fantasma, ni siquiera es una bestia, tampoco parece ser hija de los infiernos, estoy casi seguro de que esa mujer es humana– todos lo miraron con extrañeza y continuo diciendo –Ella es una criatura misteriosa, de belleza singular, la he visto asesinar pero no asesina a aquellos que son valientes, sino a aquellos que le temen, no estoy seguro de el tiempo que transcurre antes de  su siguiente asesinato, pero lo que sí puedo decir es que aquel que no le teme está a salvo–.
­–Pareces saber mucho de ella ¿no es así?­– pregunto Casandra casi asegurando que el hombre tenía algo que ver con que dicha mujer  atormentara a todos los aldeanos.
–Este no es momento para hacer especulaciones Casandra­– replico Leonard, creo que si este hombre nos está diciendo esto es porque él puede ayudarnos. – ¿sabes hacia donde se dirige al salir el sol? –, el hombre negó con la cabeza.
–Se dirige a la casa abandonada, a la casa de ese maldito brujo– se escuchó la  voz de un leñador.
–Nadie nos asegura eso  dijo el sacerdote del pueblo, –Maurice es un buen hombre, siempre viene a la iglesia, aunque hace un par de días que no lo he visto, me pregunto si habrá sido víctima de la doncella de las sombras.
–Tal vez deberíamos averiguar que paso con él– dijo Ezequiel.
De pronto un grito ahogado se escuchó en la calle, todos salieron a ver qué era lo que pasaba, una mujer señalo al otro lado de la calle y lo que vieron fue impactante, una mujer vestida de negro estaba asesinando a un hombre, todos pudieron ver que aquella misteriosa criatura tenía la gracia y la belleza de una bailarina, pero que era como un arma mortal, ninguno de los cuatro caza fantasmas habían visto algo parecido, la mujer parecía ser únicamente una sombra, no parecía tener cuerpo, pero tampoco proyectaba una sombra, se veía únicamente una mancha negra con forma de mujer, era aterrador.
Leonard no perdió tiempo y salió corriendo en dirección a ella, Casandra y Conrado trataron de detenerlo pero no lograron, estaban seguros que antes de atacar a la misteriosa chica, debían estudiarla pero así era León  (como lo llamaban ellos) muy impulsivo.

Cuando Leonard llegó a donde se encontraba la mujer pudo ver como lo mataba de la forma más atroz que nadie pudiera haber visto, se quedó paralizado un momento y justo cuando la mujer terminó de cometer su crimen miro hacia el cielo, después miro a Leonard, dio media vuelta y siguió su camino; Leonard que no comprendía porque no lo ataco si se sentía paralizado por el miedo, miro hacia el cielo pensando en lo que buscaba aquella mujer pero solo vio a la pálida luna, después de eso se reincorporo y salió corriendo de tras de ella para saber hacia dónde se dirigía, noto que la mujer lo había detectado pero ésta no hizo por ocultarse o querer escapar más rápido, simplemente siguió su camino en dirección hacia el horizonte, pasaron horas y cuando al fin los primeros rayos del sol tocaron los tejados de la aldea Leonard pudo ver como aquella mujer se ocultaba entre las sombras de las casas y ahí se desvanecía viajando a través de las sombras a una velocidad que no pudo verla en qué dirección se marchó.

10.04.2013

LLEGADA A LA ALDEA

Los pálidos rayos de sol que lograban filtrarse a través de les viejas cortinas de la gran mansión donde Leonora vivía la despertaron de una terrible pesadilla, creía haber soñado la muerte de algún aldeano la noche, no sabía que eso no era un sueño, sino que lo había presenciado y que había sido ella quien lo había matado. De repente algo muy peculiar llamo su atención, afuera cerca de su casa se escuchaba a una gran muchedumbre que parecía estar preocupada y al mismo tiempo extasiada, se levantó y asomo ligeramente su mirada a través de las cortinas rotas, alcanzo a ver que cuatro personas estaban llegando en un carruaje a la pequeña ciudad, eran tres hombre y una mujer; trato de no tomarle importancia y regreso al interior de su lúgubre y desolada casa, habían pasado solo unos días desde que su padre había muerto y aunque había continuado con su vida, extrañamente no le hacía falta nada la canasta de fruta de la que diario comía, seguía llena de fruta fresca, aún tenía alimentos que no parecían podrirse, ¿Cómo era eso posible?, segura estaba que esa era la razón que la obligaría a salir de su casa, pero aunque todos los días hacia sus actividades normales, no parecía que nada en aquella casa cambiara.

Mientras tanto en el pueblo los cuatro nuevos residentes se presentaban a los aldeanos, primero estaba Conrado, el sacerdote; era un hombre joven bien parecido, de cabello castaño y ojos azules, con carácter bondadoso y un alma completamente caritativa. Después estaba Ezequiel, uno de los guerreros (como así le gustaba que lo llamasen) era un hombre alto moreno y bastante fornido con una mirada y un carácter que parecía intimidar hasta la más escurridiza de las criaturas, de aspecto cruel pero al mismo tiempo misterioso. También se encontraba en el grupo Leonard, un joven apuesto, de ojos castaños y piel morena, parecía que era un hombre con carácter misterioso y malicioso, pero al mismo tiempo parecía estar lleno de bondad y amistad. Por ultimo estaba Casandra, una mujer de belleza incomparable con un carácter fuerte y valiente, en sus ojos parecía ocultar mucho más que dolor y rencor por su horrible pasado, pero parecía una buena chica.

Todos ellos fueron bien recibidos en la aldea y esperaron encontrarse pronto con la bestia que supuestamente atormentaba a aquella multitud.

9.19.2013

II PREMIOS EL CLUB DE LAS ESCRITORAS




A todos mis lectores, a los que son fieles y los que no lo son tanto les quiero compartir que me he inscrito al concurso que organiza el club al que pertenezco EL CLUB DE LAS ESCRITORAS y me he inscrito en las categorías de:

PREMIO A LA MEJOR HISTORIA

PREMIO AL MEJOR DISEÑO

PREMIO AL MEJOR ESCRITOR/A

Esperando que las cosas salgan bien, conoceremos los resultados durante el mes de Octubre, para conocer las bases de dicho concurso pueden hacer clic aquí

La Ninfa Celtica les agradece que estén al pendiente del bosque y que lean sus historias.

9.12.2013

EL CONDE DARIO Y SU MIEDO A LAS SOMBRAS

La leyenda de la chica de las sobras había recorrido ya varias poblaciones cercanas, con el rumor de que aquella mujer pudiera ser el fantasma de la princesa Rebeca, desaparecida hacía más de 27 años. Muchos sacerdotes que habían creído en dicho mito habían viajado desde muy lejos para intentar exorcizar a la temible criatura; sin embargo, ninguno de ellos lo había logrado todos habían muerto entre la intimidante oscuridad de la noche.
El conde Darío, que aterrado estaba de que efectivamente esta chica de las sombras pudiese ser la princesa desaparecida y que estuviese buscando su venganza, mando llamar a un grupo de alquimistas y caza fantasmas que provenían de Londres, sabía que este singular grupo había logrado salvar a muchas de las ciudades aterradas por bestias y fantasmas tiempos atrás, desde Transilvania hasta San Petersburgo.
Así que mando traerlos a Francia para que se encargaran del asunto de la temible chica.

Era una mañana hermosa cuando este grupo de caza fantasmas llego al palacio donde gobernaba cruelmente aquel conde que se creía el rey y absoluto soberano de toda Francia. Le sorprendió que el grupo estuviera conformado únicamente por cuatro personas que no rebasaban los 38 años de edad, el grupo estaba conformado por un sacerdote que parecía ser el más grande de ellos y quien aparentemente lideraba a dicho grupo, también iban otros dos hombres que parecían ser expertos en el manejo de armas y por último estaba una mujer que decía conocer por completo el mundo que rodeaba a las fuerzas oscuras ya que ella provenía de una familia que fue convertida en hombres lobo, siendo ella la única que logró escapar de ser mordida por estos monstruos.
El conde les dio las indicaciones de a donde debían dirigirse para encontrarse con lo que podría ser la peor de sus pesadillas, les explico que dicha aldea comenzaba a encontrarse vacía por las muertes que habían ocurrido, que otros habían tenido la oportunidad de marchase y por lo tanto la población era muy poca.

Tras explicarles todo con detalle, dio órdenes de fueran descansar y que partieran a la mañana siguiente.

8.06.2013

CARTA DE UN PADRE A SU HIJA

Se encontraba en la habitación en la que vio a su padre por última vez, recordando todos esos momentos en los que él le cantaba todas esas canciones que la transportaban a un mundo diferente, de repente noto que había una pluma con la tinta derramada sobre el escritorio de su padre y, justo a un lado una hoja que parecía su padre estaba escribiendo, la tomo y le sorprendió ver que era para ella, era una carta que su padre estaba escribiendo al parecer el día que fue atacado, esto era lo que aquella hoja de papel decía:

Querida hija mía…
No sé por dónde empezar a decirte todo esto, pero ya no puedo seguir callando todo lo que me aflige y que con cada día que despierto y te veo, vuelvo a los recuerdos de años atrás en los que las cosas eran mucho más tranquilas y bellas, sé que nunca hemos hablado de cosas que nos conciernen a ambos. La primera de todas es tu madre, y lo cierto es que aunque tú nunca tuviste la dicha de conocerla ella te amaba con toda su alma, debo admitir que de no ser por ella probablemente no estarías con vida, ella te salvo a ti y a mí de una terrible desgracia cuando escapábamos de una masacre en la capital del reino; pensaras que fui un cobarde al salir huyendo contigo en brazos, pero créeme cuando te digo que lo hice para salvarte, que aunque intente detenerla y salvarla a ella también, no lo logré, te aseguro hija mía que de todas la cosas maravillosas que me pasaron una de las más grandes fue haber conocido a tu madre, la ame como a nadie en la vida y claro, cuando naciste la cosas fueron aún más hermosas porque tú eras la bella luz de nuestros días.
Debo decir que no todo lo que hice en el pasado fue bueno, ya que siendo una familia de campesinos no contábamos con los recursos necesarios para tener todo aquello que deseábamos y anhelábamos para notros como pareja y como familia tras tu llegada, así que decidí hacer algo que me convirtió en un monstruo, vendí mi alma para poder darte todo lo que te he dado, no me arrepiento del todo pues gracias a ello pude criarte y darte una buena educación, gracias a ello eres una mujer hermosa, talentosa e inteligente; sin embargo debo decirte que a pesar de todo ello, he tenido que ocultarte del mundo pues representas un peligro para ti misma y para…


Ahí terminaba la carta con una enorme mancha por la tinta que había caído sobre la hoja, no sabía lo que su padre estaba por decir, pero si le intrigaba el hecho de mencionará que ella era un peligro, ¿un peligro para quién?; la carta decía que para ella misma pero ¿Cómo era eso posible?, en realidad no había más información en aquella carta y no estaba segura de lo que las palabras de su padre representaban; por otro lado no concebía la idea de que ese hombre al que ella admiraba y creía lleno de bondad hubiese vendido su alma al diablo, era evidente que lo hizo por el bien de su madre y el de ella pero aun así le costaba creer que ese hombre hubiera llegado a tal grado de desesperación y sin más que pensar decidió salir de aquella habitación vacía.

7.28.2013

INGENUA Y ATERRADA

En la oscuridad de esa tenebrosa casa bañada por la pálida luz de las velas se encontraba aquella delicada mujer que parecía estar decepcionada de la vida, se encontraba molesta y al mismo tiempo aterrada, no sabía cómo continuaría con su vida, ni siquiera estaba segura de si quería seguir viviendo, aún no podía comprender como era posible que se hubiera quedado sin nadie en la vida, jamás conoció a su madre pues hacía años que había muerto, no sabía si llego a tener algún hermano o hermana y su padre había muerto días atrás dejándola con una amarga sensación de soledad y millones de preguntas que jamás fueron respondidas, tampoco conocía a nadie en aquella aldea donde creció, y aun cuando en su mente había visto infinidad de personas estaba segura de que no conocía a ninguna. No estaba segura de querer salir a ver cómo era todo haya afuera, tenía miedo de todo aquello que segura estaba, era desconocido, para ella el único mundo real que existía era el que se encontraba dentro de esas enormes paredes que la rodeaban desde que ella tenía memoria. No sabía nada de lo que pasaba haya afuera aun cuando había leído infinidad de libros que le describían todo lo que se encontraba fuera de esa puerta tras la que siempre se vio aprisionada, y aunque parecía que todo lo que había después de esos límites era maravilloso, nunca tuvo el valor siquiera para asomarse por la ventana, la únicas veces que llego a hacerlo era en la noches antes de ir a dormir, porque pensaba que en la oscuridad se encontraba a salvo, sin saber que la noche era lo que realmente le hacía daño.
Recordaba que en esos libros viejos que leía y releía había millones de cosas para aprender y millones de historias fantásticas llenas de aventuras para vivir, caballeros que iban a las guerras de cruzadas, princesas que encontraban el amor, hadas que revoloteaban felices en sus bosques, guerreros que mataban dragones, todas aquellas historias que estaban llenas de escenarios maravillosos llenos de colores, olores y sabores; y sin embargo, ella no estaba segura de sentir algo de lo que los personajes sentían, no sabía lo que significaba una promesa, tampoco sabía la importancia que tenían las palabras en la poesía, no estaba segura de saber lo que era libertad, y mucho menos sabía lo que significaba amar, aun cuando sus historias describían con todo detalle este tipo de escenas, sentimientos y emociones ella nunca logro comprender lo que representaban, para ella solo eran fantasías y sueños que estaban más allá de su alcance como si se encontraran en algún lugar remoto.
Recuerda que siempre se sintió como la chica de largos cabellos dorados, que atrapada en una torre esperaba todos los días la visita de su madre, hasta el día en que ella la descubrió con aquel apuesto caballero que también la frecuentaba en aquella vieja mazmorra.

Así era la vida de Leonora en aquella inmensa casa donde ahora parecía mucho más grande debido a la ausencia de su amado padre.