12.06.2013

LEONARD

Llegaba a una enorme biblioteca el hombre que parecía más noble del grupo, eso sin contar al sacerdote. Allí se reunió con la bibliotecaria y después de presentarse como es debido, le pregunto a la bibliotecaria si ella tenía alguna idea  de que era esa criatura que vagaba todas las noches por ahí, a lo que ella respondió:
–Ni yo ni nadie más en esta aldea tenemos la más mínima idea de lo que sea, pero yo creo que es un alma que no puede descansar en paz. –Dijo la bibliotecaria.
– ¿Y el alma de quién cree que usted que sea? ¿La de la princesa desaparecida? –pregunto Leonard.
–No, aunque nadie sabe el paradero de la Princesa estoy segura de que ella aún vive en algún lugar del planeta pero no creo que vuelva nunca, ya muchos hemos perdido toda clase de esperanzas y nos hemos resignado al mal gobierno de su alteza el conde –.
– ¿Quieres decir que él no es el Rey? –pregunto Leonard saliéndose un poco del tema.
–Pues no puede tener el título, no si la Reina y su hija aún viven o se comprueba que están muertas, y como ninguna de las dos se ha comprobado… él no puede tener el título de Rey –.
–Volviendo al tema de la chica de las sombras ¿Hay alguna otra cosa con la que puedas ayudarme? –volvió a preguntar Leonard.
–Pues hay algunos libros al final del pasillo en la sección de escritos de la aldea que hablan de ella, algunos son diarios de personas que ya fallecieron, otros son investigaciones sobre ella y algunos otros solo pretenden dar a conocer la leyenda, puedes llevártelos si deseas; tal vez así puedan tener más información y logren descubrir como vencerla –.
Agradeciendo el joven exorcista (como muchos lo llamaban) se dirigió a la zona donde se encontraban los libros y tomo aquellos que el considero los más apropiados para su investigación y salió de ahí para reunirse con sus compañeros.

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Gritos de la sombras